miércoles, 2 de septiembre de 2015

YA HABIB ELBI!


DE AQUÍ DE ALLÁ





Ya Habib elbi!



La insensata estupidez de buscar soluciones para hacer callar al perro que ladra, pasa por ladrar más alto.



Las dictaduras, ora en Oriente Medio ora en África o en cualquier lugar que se vista de ropajes de alta clase, de uniforme militar o de democrática etiqueta de civil, cometen asesinatos cuyos calificativos no están en el repertorio de la Real Academia de la Lengua Española.



Asesinar proclamando la legitimidad de una guerra, con el diseño de un triunvirato de las Azores o llevando el sello de la guadaña de la muerte violenta para quitar a un sátrapa colocando a otro peor, es una gravísima muestra de la inquebrantable voluntad maléfica del ser humano.



Con la misma contundencia e irreductible voluntad de encararme a los autores que dibujaron fronteras o con aquellos que castigan a poblaciones enteras doblando sus rodillas y llevan vidas enteras a vertederos de sangre, elevo mi voz para gritar una vez más que no es este el camino.
No entienden nada acerca del mundo árabe,- o no quieren entender-, los que han diseñado una Primavera de democracia para unos pueblos que tienen sus propias reglas de juego, que tienen su "tempo". La letra, con sangre, no entra.



Y no tiene fin esta sucesión inmisericorde de clavar las rodillas en el suelo para que ruede una cabeza degollada o para que un pequeñuelo permanezca mecido en las olas del vasto mar besando la orilla de una playa llamada Libertad.



El sentimiento de piedad yace hundido en los más profundos rincones y no emerge ni acerca al ser humano a la conmiseración.



No merece la pena entrar en lamentables detalles ni que países son los más o menos castigados. Toda la conquista ha sido a sangre y fuego. El resultado de guerras salvadoras y de primaveras de sangre no puede ser otro que el que estamos viviendo. Es el principio de acción y de reacción.



Y los perseguidos por la muerte que claman ayuda se encuentran puertas cerradas y barreras de acero. Desatendidos de su sufrimiento, los explotadores de los recursos naturales de aquellos pueblos, no sólo no devuelven cuanto han robado sino que además les dejan en manos de la miseria extrema.



¿Con qué mirada habrá que atravesar a los hermanos árabes opulentos que no ofrecen si un solo grano de arena de sus desiertos? No están exentos de culpa.

¿A dónde irán los saqueados, los paupérrimos, los hambrientos, los agonizantes? ¿Pretendemos que se muden de planeta? ¿Qué no haría cualquiera en situación de hambre y sed, desprovisto de los más elementales derechos humanos? Huir de la muerte, buscar la vida.



La dejación de cualquier obligación respecto a situaciones que han sido implementadas por el patético y nauseabundo mundo de los hipócritas valores es el pan de cada día. No podemos ni debemos permanecer en el silencio complaciente y complacido ni en pavorosa mudez.



Y así, asistimos, entre el espanto y la parálisis a la visión,-que ojalá fuera una alucinación visual-, de un pequeño niño cuyos labios besan la arena y sus manitas inertes se flexionan en el rictus de la muerte. Las olas de la orilla mecen su cuerpo y su espalda mojada reclama la vida que, entre todos, le hemos arrebatado.



Ya habib elbi!, ¡Niño de mi corazón!
¿Habré de rogar a Dios una y otra vez?
Lo haré una y mil veces:
-¡Díos mío, haz algo!
-Te he hecho a ti, dijo la Voz.
La respuesta está invariablemente en nuestras manos.









miércoles, 26 de agosto de 2015

Iguales ante la ley

DE AQUÍ Y DE ALLÁ


"Pleitos tengas y los ganes" afirma una conocida y afamada aseveración,- más bien maldición-, que se vincula a la acción de la Justicia. Sabia sentencia que hace referencia al sufrimiento personal de quienes se han tenido que pasear por los pasillos kilométricos de los juzgados.

La llorada falta de recursos, la desproporción de denuncias y demandas, muchas de ellas carentes de fundamentos, y el agobio de tanto trabajo por resolver y carencia de medios, sirven de renombrada excusa para dormir en los laureles del tiempo a la señora de los ojos vendados y de balanza de tiendas de aceite y vinagre.

La faz más dura que castiga a los "robagallinas",- ahora en versión "espacioprotegido"-, se muestra "aparentemente" inclemente sin ceder un ápice a la consideración de las circunstancias penosas que rodean cualquier caso, y concretamente éste de la majorera doña Josefa.

La percepción de cualquier ciudadano desprovisto de camisetas partidistas es que hay sentencias infumables, faltade sentido común, en las que se niega el criterio de concordancia, de la justa proporción y de la congruencia, retrasos inmisericordes,- y a veces convenientes y convenidos-, en el tiempo, y un largo etcétera.

No sólo se trata de trabajo acumulado o de falta de medios sino que además existe el manejo de la dimensión del espacio. Manos perversas que colocan los expedientes en el nivel que convenga a bastardos intereses y/o pérdidas de los mismos.¿ Los burros vuelan? ¡Vaya que si !.

Y cuando no es Juana es la hermana. Lo mismo debe ser abrir un procedimiento contra doña Josefa que contra los mares del poder. Cuando un juez es justo aplica la ley interpretándola libre e independientemente de cualquier atisbo de presión. La autoría de las leyes emana del parlamento, poder legislativo.


Sorprende que los propios jueces admitan publicamente que existen presiones sobre ellos, llamadas por altas, medias y bajas instancias a fin de obtener el beneficio del amiguismo. Evidentemente, lo uno no significa cesión a esos recaditos,- que es lo otro-.

¿Cómo se podría explicar la entrada en la cárcel de Josefa “espacioprotegido” y la dilación extraordinaria para su entrada en tan penosa institución de otros demandados que navegan por mares procelosos?

La capacidad de cesión de tan elevada dignidad a la presión de intereses espurios es personal e intransferible. Lo que hay que tener es madera de la mejor para cuadrar con cajones el armario de impresentables "primos, amigos y demás familia".


La imagen de un Juez intocable y rocoso, independiente e imperturbable ante insoportables y bastardas presiones debe ser el paradigma de una sociedad que ama la Justicia y que se apoya en ella como un pilar fundamental para la convivencia democrática.
La generosidad y la clemencia es labor de otras instancias, léase indulto.

El presidente de gobierno, en estado hipomaníaco,-politicamente hablando-, afirma que la sentencia del Caso Josefa le parece "profundamente injusta".

Me encantaría escucharle si está ajustada a Derecho, y si es capaz de reafirmar que "la ley es igual para todos". No podría negar ninguna de estas afirmaciones.

Cosa bien distinta es la aplicación de esa misma ley que, tal y como queda demostrado, no es igual para todos. Ni soñando ni despierto, ni con reyes ni con Josefas. Siempre se hacen consideraciones.

Esa es la gracia de la maleabilidad del derecho y la humana interpretación.
Letra y música están escritas pero claramente, cada cual la canta a su manera y especiales circunstancias.










miércoles, 19 de agosto de 2015

PALESTINA ERA Y ES




La negación sistemática de la existencia de Palestina y por ende de los palestinos es un endeble argumento anacrónico exhibido por el ideario de aquellos que quieren hacer creer al mundo la falacia de la frase "un pueblo sin tierra(judíos) para una tierra(Palestina)sin pueblo".

Tal aseveración, carente de fundamento, por la maldad intrínseca con la que se pretende justificar la colonización de Palestina, no resiste el más mínimo examen a la luz de la historia misma de Oriente Medio.

Más,es asunto que concierne a la inteligencia y al sentido común rechazarlo, aunque lo diga Golda Meir o Agamenón y su porquero. Naturalmente, enfadarse porque lo afirme cualquiera, es tan sólidamente estúpido como la propia naturaleza y la finalidad que se persigue, puesto que no fastidia quien quiere sino quien puede.
Palestina era y es, guste o no guste.

La negativa a que actúe determinado músico judío no ha conseguido otro efecto que, justamente,ser portada de periódicos y del telediario gubernamental. Flaco favor a la Causa Palestina.
La pretensión de que se retracte el sujeto en cuestión de su estúpida afirmación y castigarle con desistir de su actuación es tan poco eficaz, en justa proporción, con la falacia de la negación de Palestina y los palestinos.

Nada han tardado las comunidades afines en rasgarse las vestiduras. Tampoco el gobierno de España que, sujeto a vaya usted a saber que intereses, critica con dureza a los organizadores del evento musical. Y de camino, así como quién no quiere la cosa, someten a los partidos y organizaciones con filias palestinas al yugo de la calificación de "antisemitas" y "antisistemas". La amenaza que pende sobre los antisemitas es de pena de cárcel.

La época en la que para evacuar por el miembro viril se afirmaba que "se la cogían con papel de fumar" parece no tener fin y la continuidad en debatir memeces aparta de la verdadera discusión el exhibido deseo sionista de la judaización de toda Palestina.

La expulsión de sus habitantes palestinos, cristianos y musulmanes, de su propia tierra, y la inmisericorde destrucción de campos y pueblos,-baste recordar el verano pasado como fecha más reciente-, llevada a cabo por la entidad israelí es una constante que no parece tener fin.

Item más, la asimetría de fuerzas, a favor de Israel, su potencial militar y nuclear, y la sistemática humillación de palestinos, con incontables puestos policiales de control, la persecución de sus gentes, el encarcelamiento preventivo, el robo de las tierras más fértiles, el secuestro y asesinato de jóvenes o la pasividad manifiesta ante los ataques de la locura de los colonos a tierras y gentes, es lo que debe primar en este asunto. Y de esto, lo mínimo, que para eso está la censura.

Quienes tanto claman a la Justicia histórica resulta que son los mismos que, creados al amparo de una resolución de la ONU (181 de 29 de noviembre de 1947), no cejan en su desprecio a cualquiera otra que no les sea favorable. Y en estas estamos, casi sesenta y ocho años después, toda una vida, toda mi vida, sin visos de que haya una simple luciérnaga en esta oscuridad de sangre y lágrimas.

Hablemos pues de lo que importa, de someterse a la Justicia Internacional, de aceptar todas las resoluciones de la ONU en torno a este conflicto. Reitero, como tantas veces hemos proclamado todos los palestinos, que la Justicia es nuestra única esperanza.

La discusión de que toque o no toque determinado músico en un festival y que se asocie su actuación a su opinión personal acerca de este inacabable tema es tan poco práctico e inconsistente como negar el asesinato de Rabín a manos judías o la tragedia diaria que se vive en Gaza o el luto por los miles de niños asesinados en inmisericordes acciones del llamado Ejército de "Defensa" de Israel.

Hablemos de lo que interesa;es de sobra conocido y bien saben que no se puede ocultar el sol con un dedo. La verdad dura un instante más y son cortas las patas de la mentira.













lunes, 15 de junio de 2015

DE LA PAJA Y LA VIGA TUITERAS


DE AQUÍ Y DE ALLÁ

De la paja y la viga tuiteras
por Carlos Juma


El dedo índice emergió de la mano señalando la asombrada cara del penitente. La ira indisimulada y la sonrisa macabra se cebaron sobre el pobre pecador. Había escrito un tuit en esa modernidad de red social en la que estamos inmersos y la chispa de la gracia y el sentido de la crítica no tuvieron el premio que a buen seguro esperaba.

Sin embargo, cuatro años después, la voces cavernarias, armadas de huesos fosilizados, explotaron la bomba de la crítica más ácida reclamando el cese de sus funciones, aún no fertilizadas, de la mano de la Jueza Carmena. Y así se hizo, evitando el hachazo puso su cabeza bajo la guillotina.

La réplicas de los movimientos sísmicos no se hacen esperar y bajo el concupiscente placer de la venganza van desgranándose ciento de mensajes recordatorios de los insultos más relevantes aventados por el popular partido político. Ahí es nada.

Y es que nada sucede que no esté escrito en los libros de historia, desde los mercaderes del Templo expulsados de los aledaños a la crítica más feroz de aquellos que van de blanco y son pestilente sepulcros. Ni que se perfumen con jazmines.

Pero, sin el menor ánimo de sentar cátedra,-que para eso están los catedráticos-, ya fue dicho "que tire la primera piedra el que esté libre de culpa" por boca del Galileo, mi Señor. Y es que a estas alturas de la historia,- de esa que dicen que hay que aprender para no repetirla-, seguimos erre que erre colocando, encima de la mesa de los desencuentros, nuestros peores sinsentidos.

Claro que, revolviendo el pasado de cualquiera de nosotros, siempre se encontrarán frases desafortunadas, chistes de muy mal gusto y aplausos solidarios a los que no han dudado en caricaturizar de manera irreverente a la Santísima Trinidad y al Profeta Muhammad. Allá cada cual con sus vítores a la Libertad de Expresión pero sigo afirmando que "el respetito es muy bonito”, al decir de los aires canarios.

Y estando en esta tesitura, dimitido el cesante concejal de Madrid, sugiero la conveniencia de que acabemos con este estado de cosas, que cada vez que se roza tangencialmente a los del divino pueblo elegido, saltan las alarmas y se revientan botones del ropaje hipócrita de los que reclaman piedad para su dolor y no reparan en causar daños irreversibles a la misma vida.

La paja y la viga, tan actual, en ojo propio y ajeno, me parecen de lo más suculento a la hora de repartir leña a las palabras escritas, lanzadas a las redes sociales, libres para ser interpretadas de acuerdo con el dicho "que no hay palabra mal dicha sino mal comprendida". Ciertamente, el que no se consuela es porque no quiere, -miserere nobis-.

Ya dijo, en un ejercicio que le ennoblece, el Papa Francisco, que quién era él para enjuiciar a nadie; tan de acuerdo estoy con su sentencia, que hoy, más de uno tendría que lavarse la boca antes de pronunciar palabra o quitarse la pintura negra de las uñas antes de señalar con el dedo que indica.

El silencio es muy necesario para tener luz en el camino y es el mejor ejercicio ante las injurias.

Nada avanzamos entrando en la fosa de la venganza, los oídos no sirven de nada a un cerebro sordo.












lunes, 1 de junio de 2015

SILBOS GOMEROS AL HIMNO DE ESPAÑA

DE AQUI Y DE ALLÁ


Silbos gomeros al Himno de España
por Carlos Juma
En ElDiario.es/CanariasAhora
En Canarias Noticias
En Telde Actualidad
En La Provincia
Blog de Marisol Ayala


La artesanal manera de expresar el descontento ha variado a lo largo de los últimos años.
Y así, cabe recordar que antes de que los hijos del noble pueblo americano nos prestaran sus silbidos como muestra de júbilo, aquí, en esta España nuestra, solamente el aplauso se significó  como una muestra de incontenible alegría y firme adhesión.
Hoy en día, la alegría toma de la mano el aplauso y el silbido, y el rechazo se viste solamente con el paseo del aire por la boca.

El espectáculo dado en Barcelona en el preámbulo del partido entre los dos representantes futboleros de la ruptura constitucional, vestiditos con sus camisolas de colores, ha provocado diversas reacciones, acordes, eso sí, con la manera que tenemos de interpretar los afanes independentistas de las provincias vascas y catalanas. 

Las ganas que tenían de tocar el silbato y silenciar el himno nacional español no era de escasa cuantía y a la primera de cambio el chino del barrio hizo el agosto con la venta de tan singular instrumento, - pito, que lo mismo te manda a tercera división que te hace campeón de copa-.

La certeza que provee el refrán en su expresa mención a que "las carretas cuanto más vacías más suenan" me viene como una prórroga al perdedor. Hay que ver la que líamos los españolitos con el respeto a los símbolos del estado.
La moda de silbar, chiflar, tocar el pito ante cualquier expresión de españolidad se ha venido arriba, como tal dijera la vicepresidenta Poyeya atendiendo a las encuestas en Andalucía refiriendose a Juanma, su candidato. Y tan arriba se vino que el batacazo ha sido de número. ¡El respetito es muy bonito!

Personalmente, me parece que los pitidos acallando el himno nacional español es una bofetada a la más elemental regla de cortesía y buenas maneras. Algunos hay que se cuestionan la permanencia del Rey mientras duró la chifladura; hombre, bueno fuera, que ya que suena el himno nacional se largara con aires de enfado. Se quedó en su sitio y para que más.

¿Por qué no se jugó la final de la Copa del Rey en Valladolid? Escalofríos me da sólo pensarlo.

De verdad, ¿tan mal huele España? ¿Tanto repugna su nombre? Que quiere que le diga, España es la diana de la sana envidia, ¡que no darían tantos por ser y sentir como españoles!

Si la competición se llama Copa del Rey no me parece de recibo que la jueguen equipos que participan de la deriva rupturista con el Estado y aprovechen un evento deportivo para interpretar el "la,la,la" de Eurovisión.
A estas alturas de la película me sorprende la furibunda pitada propinada por la mayoría de los aficionados que se dieron cita en el Nou Camp al himno de los españoles. Qué tendrá que ver el culo con las témporas, las cuestiones políticas con un partido de fútbol.

De manera singular me ha llamado la atención, como probablemente a muchos otros, la cara equipada con una  sonrisa sardónica del que viene en llamarse Artur Más. Ha mostrado su satisfacción con la pitada e incluso se permite, con el connivente asentimiento del presidente vasco,  comentar lo mal que estaría una condena de tal conducta por parte del gobierno central. Han perdido la oportunidad de quedarse quietos y alisar su caras.

Para evitar este tipo de espectáculos propongo que la próxima final, de copas o de platos, se juegue en La Gomera, cuna del silbo universal, maravilloso modo de entenderse salvando barranqueras y profundos precipicios. 

Aprendan pues de los canarios gomeros a soltar el aire con fuerza por la boca pero articulando los labios y los dedos. De esta manera se puede hablar pero sin ofender, y sirve el silbo en positivo, para dialogar  que,  mire usted don Artur,  no ofende quién quiere sino quién puede.
Quienes se comportan de esta manera no merecen más que volver a la escuela a que les enseñen el silbo gomero.











miércoles, 27 de mayo de 2015

EL ENTIERRO DE LA SARDINA


DE AQUÍ Y DE ALLÁ

El entierro de la sardina
por Carlos Juma


Reflexión acerca del gobierno de la mayoría vs la suma de minorias, y de la Ley electoral canaria.


Una vez culminada la fiesta de carnavales toca colgar los disfraces. Y ahora queda el glorioso recuento de votos que las matemáticas son incapaces de asimilar.

Dos más dos va a resultar que no son cuatro y que la tan cacareada ley electoral canaria permite que el voto de un canario valga más o menos en consonancia con su lugar de residencia y de este modo, con menos resulta que son más.

El cumplido lector que a estas letras se acerca sabe de sobra a que me refiero y a tan buen entendedor pocas palabras bastan. No obstante lo dicho, por ser conciso, véase el número de escaños que obtiene una pequeña demarcación electoral como la Gomera, y compárese con los escaños obtenidos por los demás canarios.

El grado de irritación sube a medida que los comentarios acerca de esta perpleja situación son la comidilla de informales conversaciones.

 Hasta el ínclito presidente de Canarias, en funciones, ha dicho que hay que reformar la ley electoral canaria, con sus matices; bueno fuera que lo dijera con claridad el que ha tenido en sus manos la modificación de dicha ley ajustándola a un mero criterio de justicia equitativa. Después de mí Noemí o tararí que te ví.

Vengo en decir que si una lista (electoral, se entiende) es la más votada, asunto de qué se tienen que sumar las otras listas (electorales, por supuesto) para impedir que gobierne la mayoría. Y asunto de qué se tiene que dar por supuesto que todas las perdedoras tienen ahora un sentimiento común y unos principios similares; pues para eso era más sencillo y simple que se presentaran todas ellas aunadas en unas mismas siglas.

Entiendo, y es mi parecer, que se está en la oposición para evitar los dislates y que llegado el caso, sumen sus fuerzas para evitarlos, y si es uno de antológica dimensión se presenta una moción de censura, y si el gobernante tiene dudas presentará una moción de confianza. Me cuestiono acerca del miedo a gobernar en minoría mayoritaria.

Y es perezoso pensar la divergente conducta que se muestra en nuestros Cabildos en los que el Presidente es el cabeza de la lista más votada. En unos sí y en otros no. ¿Por qué no se aplica el mismo rasero en todas las instituciones?

Me parece honesto y congruente que quienes no han alcanzado la mayoría no gobiernen. Mejor prestar apoyos puntuales para asuntos puntuales.

La izquierda se ha presentado disgregada y habrá votantes que les gusta una opción u otra de ese espectro político al igual que puede ocurrir con la derecha,- que parece estar menos disgregada-, y puede que sea el momento de unificar a los votantes de izquierdas o de derechas en sus propias plataformas y presentar ante el electorado una opción clara y diáfana. Claro que, en esa hipótesis, se acaban los Carnavales.

O sea, si la suma de los partidos minoritarios es superior a la mayoritaria no sorprende la diarrea mental de la Condesita en Madrid, el silencio del seis escalones o “dónde dije digo, digo Diego”.

Este es el entierro de la sardina. Que poco dura la alegría de las fiestas carnavaleras.









jueves, 21 de mayo de 2015

¿Estamos en Carnavales?



¿Estamos en Carnavales?
Por Carlos Juma



La gran fiesta de la democracia no es otra que la convocatoria de las urnas. Indiferente para unos, apasionada para otros e incluso repugnada por los nostálgicos del ordeno y mando, no deja de ser un festín en el que corre el papel como la sangre en un matadero.
Centenares de miles de papeletas puestas a disposición de los ciudadanos para que sacien su hambre y sed de sentirse protagonistas por un día. Eso si, un día cada cuatro años y va que chuta.

Los casos de corrupción no terminan de finiquitarse, ni en directo ni en diferido; es el cuento de nunca acabar. El hostigamiento al que se somete a los políticos de conducta delictuosa no cesa, y con la alegría del mal ajeno de unos y la ira de los señalados por los medios de comunicación, pasa el tiempo sin que se atisbe el encanto de hacer Justicia, de una vez, rápida, segura, exenta de amiguismo y de patrias potestades. En esto sabemos que los medios de comunicación son entelequias aristotélicas que no sólo perfeccionan la Justicia sino que gracias a ellos se descubren los sujetos  a los que les falta piel y les sobra cara.

Las aguas del Jordán pasan cada cuatro años por estos lares a fin de que los pecadores queden purificados y los inocentes sean bautizados en el esplendor de la gracia de las elecciones. Golfos como la copa de un pino se verán bendecidos por las urnas en un baile de vampiros sin igual. Sacarán pecho y proclamarán el laurel de la peseta: "caudillo por la gracias de dios (omito la mayúscula por respeto)".

Cada partido tiene su propia historia pero no son las siglas las que lo ennoblecen sino las personas que se agrupan en torno a unas ideas compartidas. Y hay muchos que tienen un enorme sentido de la honestidad,- de la congruencia entre pensamiento y acción-, y tantos otros a los que les mueve la ilusión de modificar y/o transformar la estructura de poder, tan miserablemente tocado por manos bastardas. El poder corrompe, dicen  unos; sí claro, a los corruptos, a los corruptibles y a los adoradores del buey Apis y a todos ellos rapidamente se les ve el plumero, naturalmente los que lo quieran ver.

Los alegatos acerca de la importancia de la gerontocracia o del gobierno de la juventud son estériles, vacuos, pues siendo joven cronológico se puede ser maduro y siendo maduro biológico ser un títere anencefálico. De manera que convendría, digo yo, la generosa mezcla de edades y dejar a la orilla del barranco horizontales y verticales.

Nadie hace un ejercicio de autocrítica sino que suelen pasar el trapo de polvo por la frase "algunas cosas no hemos hecho bien" y adelantando el mentón cicatrizan la herida con "ahora lo vamos a hacer mejor" y tienen la osadía de compararse con otros que tal bailan.

¿Dónde pondremos la vista?, ¿En aquellos que han convertido la política en su profesión habitual, en los que repugnan menos, en aquellos que nos han mentido sin pudor?

Cuenta el gran filósofo árabe Gibran Jalil que, siendo un día espléndido de sol, la belleza y la fealdad fueron a darse un baño en aguas del mar, cada cual con su vestimenta. La fealdad se adelantó a la belleza y saliendo de las aguas decidió tapar su desnudez con el ropaje de la belleza y ésta, al salir y no tener con qué tapar su pudor, se cubrió con el harapiento ropaje de la fealdad. Y ya, desde entonces nunca el ser humano puede distinguir quién es quién.

Aunque no hiciera falta alejarse tanto para estar sembrado en el pensamiento, nuestro Pancho Guerra en su inigualable cuento de carnavales, con un Manuelito virado a la pared y ya en las últimas, llamaba con voz débil a su mujer para preguntarle:
-¿María, estamos en carnavales? -Ay mi niña, que este hombre está desvariando! Dijo ella para sí.
-¿Por qué lo dices Manuel?
-Porque todo el que viene a verme me pregunta ¿me conoce Manuelito?

Pues eso, que "tires pá dónde tires", "votes pá dónde votes", podemos estar ante la harapienta belleza, la brillante fealdad o a las puertas de lo infinito en el circo de los carnavales.

Convendrá preguntar a la estrella del protagonismo si es bella, fea o si estamos de fiesta carnavalera.

Deducir quién es honesto,- congruente-, depende de la respuesta, de su historia y del proyecto que presenta.











PALESTINA